El dato físico que deja en evidencia al Real Madrid frente al Barcelona en LaLiga: 4.228 aceleraciones menos en toda la temporada

Los blancos están muy por detrás de su rival en exigencia y esfuerzo físicos, lo que explica lo ocurrido en el torneo

hace 2 horas

Ferran Torres, celebrando el 2-0 del Barça al Real Madrid en el Clásico del domingo pasado, con Antonio Rüdiger, en el suelo, y Fran García serios.

El Real Madrid sucumbió en el último Clásico de la temporada ante el Barcelona en el Camp Nou (2-0) y certificó la crónica de una muerte anunciada, como la novela homónima de Gabriel García Márquez. Pero, evidentemente, todo tiene su explicación y, en esta temporada, todos los medidores de competitividad y regularidad los ha acaparado el conjunto culé, que se ha hecho con su 29ª Liga y ha dejado el año de los merengues en un blanco estrepitoso. Es la prima vez, desde 2021, que el Madrid no consigue ganar ningún título en una campaña y, en este aspecto, hay un dato físico que explica la superioridad del eterno rival. 

Concretamente, las estadísticas en cuanto las aceleraciones es ilustrativa de una Liga que el Barça ha ganado con 14 puntos de diferencia sobre el Madrid... y la ventaja puede ir a más cuando faltan todavía tres jornadas para el final del campeonato. Los futbolistas azulgranas registran una media de 120,8 de velocidades más por partido que los jugadores madridistas, con una diferencia total de 4.228. El Barça es, además, el equipo que lidera el torneo regular en este cómputo, mientras que el Real Madrid es el último clasificado. Indicativo de que en la Ciudad Condal estén festejando la segunda Liga consecutiva (tercera en cuatro años) y en Concha Espina reflexionen sobre su proyecto... 

La exigencia y el esfuerzo físicos son herramientas indispensables que hay que trabajar para triunfar en el fútbol moderno y el Real Madrid está lejos de obtener unos buenos números en esta partida. Más bien al contrario, porque la plantilla no se ha convertido en ese equipo que todos demandan. Los ejemplos son constantes, teniendo en el PSG de Luis Enrique una de las ‘pócimas’ de solución que harían bien en seguir en Valdebebas. Y no es por la salida de Kylian Mbappé, blindado por Nasser Al-Khelaifi -sería por algo-, sino por la necesidad de armar un buen grupo que sea capaz de trasladar su buena conexión de fuera al campo. Encajar al francés con Vinicius Junior, reubicar a Jude Bellingham -o a Arda Güler- y rearmar la línea medular son ejes fundamentales, sin olvidarse de los refuerzos en defensa. 

¿Mourinho es la solución? 

Con una temporada que se va a hacer larga -aún queda por jugar tres partidos de Liga-, la afición no perdonará a los suyos durante los dos choques que se disputarán en el Santiago Bernabéu (Oviedo y Athletic Club), pero el club trabaja desde hace tiempo en la planificación deportiva de la próxima campaña. Y todos los dedos apuntan al retorno de José Mourinho para enderezar el rumbo de un equipo sin grandes títulos durante estos dos úlitmos años.

Precisamente, el escenario que se encontró el luso cuando firmó por los blancos en 2010. Con experiencia de sobra en los banquillos, ‘The Special One’ no renuncia volver a la que fue su casa durante tres años. “No soy Harry Potter, pero prometo trabajar mucho”, dijo entonces en su presentación hace 13 años quien abandera la solución más viable para revitalizar el proyecto de Florentino en Chamartín. 

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