Ni Jávea, ni Alicante, el pueblo mágico de 24.000 habitantes con casas blancas y playas cristalinas

Altea gana mucha fama en la costa alicantina: todos los detalles de esta zona turística que viene ganando protagonista

hace 4 horas

Este pueblo de 24.000 habitantes gana mucha fama en la costa alicantina

Jávea o Alicante son dos sitios muy llamativos del Mediterráneo Español, pero en la costa alicantina hay un sitio que está ganando fama, sin lugar a duda. Ese es Altea, un municipio que tiene unos 24.000 habitantes, que llama poderosamente la atención por sus casas blancas, calles empedradas y aguas transparentes que lo hacen ser uno de los pueblos más llamativos de la Comunidad Valenciana.

Está ubicado en Marina Baixa y se ha consolidado como uno de los destinos más demandados por el turismo nacional, especialmente. Pese a ello, no hay sensación de masificación y todavía se respira calma y tranquilidad.

Un casco antiguo muy peculiar

Su casco antiguo está valorado por muchos como uno de los más interesantes de la provincia de Alicante. Se coloca sobre una colina y está formado por calles estrellas y adoquinadas, que invitan a pasear, mientras se ven grandes balcones con flores y plazas llena de gente. Todos los caminos de esta zona llevan a la Iglesia de Nuestra Señora del Conselo, siendo características las cúpulas azules, que es una de las imágenes más icónicas de Altea.

Para disfrutar de vistas, Altea también es perfecta. El Mediterráneo se alarga frente al casco histórico y, siempre y cuando el cielo respete, se puede deslumbrar montañas y perfiles como el Peñon de Ifach, la Sierra de Aitana y la Sierra de Bèrnia. Así pues, se produce una mezcla de montaña y mar que genera un contraste que es lo que hace especial a este lugar del Mediterráneo.

Ocho kilómetros de costa

La costa dispone de ocho kilómetros de litoral, que están distribuidos entre playas y calas en los que hay grava y cantos rodados. Esto genera que el agua sea cristalina y presenta un aspecto impresionante. Las zonas de baño más conocidos son La Roda, El Bol y Cap Blanc, que son lugares idóneos para relajarse y desconectar por completo de la rutina diaria.

Otro aspecto que destaca de Altea es que cuenta con una personalidad artística y cultural, ideal para esas personas amantes del arte. De hecho, las calles, miradores y rincones producen una sensibilidad diferente, lenta y estética. Estos tres factores diferencian este destino de otros costeros.

Así pues, la presencia de casas blancas, las vistas al Mediterráneo, calles con muchas historias y las playas cristalinas hacen que Altea sea un pueblo perfecto para disfrutar al lado de la mar. Además, se percibe la tranquilidad nada más llegar. Debido a que todavía no se siente la masificación.

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