El refugio de Raúl González (48 años) con casas blancas en el Mediterráneo: playas de arena fina, acantilados y pueblo de pescadores
hace 5 días

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Más allá del foco mediático que acompaña a personas como Raúl González, independientemente de que ya lleve años después de su retirada, hay un lugar al que siempre termina volviendo cuando llega el verano. Está en Menorca, tiene casas blancas, calas de agua tranquila y un ritmo muy distinto al de Madrid. Ese sitio es Sant Lluís.
El protagonista de esta noticia, de 48 años, tiene una vivienda en este municipio del sureste de la isla y acostumbra a pasar allí largas temporadas estivales. No es una escapada puntual ni una parada rápida de vacaciones. Para Raúl, Menorca se ha convertido con el tiempo en uno de esos lugares asociados a la calma, la rutina sin horarios y los días junto al mar.
Elementos característicos de Sant Lluis
Sant Lluís conserva una imagen muy reconocible dentro de la isla. Calles tranquilas, fachadas encaladas, plazas pequeñas y un entorno donde todavía se percibe la tradición marinera menorquina. Aunque el municipio se encuentra en el interior, muy cerca aparecen algunos de los paisajes más buscados de Menorca: calas de arena clara, pequeños acantilados y antiguos núcleos vinculados a la pesca.
A pocos minutos están rincones conocidos como Binibèquer Vell, uno de los lugares más fotografiados de la isla. Su entramado de casas blancas, callejones estrechos y vistas al Mediterráneo le ha dado fama internacional. Muy cerca también aparecen playas como Binisafúller, Punta Prima o Alcaufar, opciones habituales para quienes buscan aguas tranquilas y un ambiente menos masificado que el de otros destinos mediterráneos.
Los atractivos del lugar
Quien conoce Menorca sabe que el atractivo no está solo en las playas. También pesa el ritmo. Sant Lluís mantiene una escala distinta, más pausada, incluso en plena temporada alta. Los restaurantes de producto local, los paseos al atardecer y la cercanía constante del mar forman parte de una rutina sencilla que explica por qué muchos propietarios repiten verano tras verano.
Raúl es uno de ellos. Después de una carrera marcada por la exposición permanente, el exdelantero del Real Madrid ha encontrado en esta parte de Menorca un escenario radicalmente diferente: menos ruido, menos agenda y una conexión más directa con la naturaleza y la vida insular.
Reserva de la Biosfera por la UNESCO
El entorno favorece. Menorca fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO y buena parte de su identidad turística gira precisamente alrededor de la conservación del paisaje. Frente a otros enclaves mediterráneos más orientados al turismo intensivo, la isla ha mantenido una imagen ligada a las calas protegidas, los caminos costeros y los pueblos de dimensión reducida.
Quizá por eso Sant Lluís sigue funcionando como refugio para perfiles que buscan discreción sin renunciar al Mediterráneo. Un rincón de Menorca donde las casas blancas dominan el paisaje, el mar aparece a pocos minutos y el verano parece avanzar un poco más despacio.
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